Ofertas de Hoteles en la Costa Brava

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Hotel Columbus 4* (4 noches)

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Blanes

Aptos. AR Muntanya Mar 3* (4 noches)

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L'Estartit

Aptos. Els Salats 3* (4 noches)

desde 61€

Blanes

Aptos Europa 3* (4 noches)

desde 66

Tossa de Mar

Hotel Continental Tossa 3* (4 noches)

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Platja d'Aro

Hotel Top Platja Park 4* (4 noches)

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Lloret de Mar
Roses

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Ofertas de vacaciones en la Costa Brava

A la hora de planear una escapada a orillas del Mediterráneo, es inevitable pensar en el litoral de Girona y todo lo que este destino mágico ofrece al viajero: playas de postal salpicadas de pinos y acantilados, encantadores pueblos y villas marineras en los que el tiempo parece haber pasado de puntillas, un clima agradable, las bondades de la gastronomía catalana… Con nuestras ofertas de vacaciones en la Costa Brava, podrás descubrir todos estos tesoros a precios increíbles.

Aunque este rincón de la geografía catalana nunca pasa de moda, no todos conocen el origen de su nombre. En concreto, lo encontramos en la edición del desaparecido diario La Veu de Cataluña del 12 de septiembre de 1908. En la misma, el poeta y escritor Ferran Agulló bautizó como Costa Brava a las calas y pueblos ubicados en el tramo que va desde la desembocadura del río Tordera, en Blanes, hasta Portbou, en la frontera con Francia. Es indudable que aquella fórmula cuajó, ya que hoy es la marca turística de estos lugares.

Entre la roca de Sa Palomera (Blanes) y la última localidad catalana antes de entrar en el país vecino, hay 158 km en línea recta y 256 km en total, con 3.611,9 km² de superficie. Estos se enmarcan entre la Costa Roja del Rosselló y la Costa del Maresme, y comprenden tres comarcas: La Selva, Baix Empordà y Alt Empordà. ¿Preparado/a para esta experiencia única? 

¿Cómo llegar a la Costa Brava?

Para algunos turistas internacionales, la puerta de entrada a la Costa Brava es el pequeño aeropuerto de Girona-Costa Brava. Para ir desde allí a la localidad elegida, se puede tomar un autobús de la línea 605, que conecta el aeropuerto gerundense con algunas de las principales localidades turísticas de la Costa Brava, como Tossa de Mar, Lloret de Mar y Blanes.

Otra forma de llegar a la Costa Brava es efectuar el trayecto desde Barcelona ciudad. Aunque hay varias opciones, la más cómoda es tomar autobuses directos, como los de la compañía Sarfa, que salen de la estación del Nord y que llegan a municipios como Lloret de Mar, Tossa de Mar, Sant Feliu de Guíxols, Platja d’Aro, Palafrugell, Roses o Cadaqués. Desde esta misma estación, también parten autocares lanzadera al aeropuerto de Girona.

Por otro lado, desde las estaciones de tren barcelonesas de Sants, Plaça de Catalunya, Arc de Triomf (esta última al lado de la estación de autobuses mencionada) y El Clot-Aragó, se pueden tomar trenes de cercanías de Renfe de la línea R1, que llegan hasta Blanes. También es posible optar por trenes de media distancia hasta la ciudad de Girona o hasta Figueres, desde donde se puede acceder a la Costa Brava fácilmente en bus o en coche. 

El clima en la Costa Brava

La Costa Brava cuenta con un clima mediterráneo, aunque este es algo más frío que en otros puntos de la costa de Cataluña debido al viento del norte, la Tramuntana, que sopla especialmente en la primavera y el otoño. No obstante, las temperaturas son suaves durante todo el año, con valores que superan los 25 °C durante el día entre junio y septiembre. De ahí que este período sea perfecto para sacar el máximo partido a nuestras ofertas de vacaciones en la Costra Brava.

Esta región turística ofrece alrededor de 210 días de sol al año y recibe la mayor cantidad de lluvias entre septiembre y noviembre.

¿Qué ver en la Costa Brava?

Muchos siglos antes de que Agulló le dedicara unas palabras en la prensa de la época, los territorios de la Costa Brava siempre habían sido una zona de paso y asentamiento por parte de diversos pueblos y culturas. Una realidad que se refleja en la gran cantidad de vestigios históricos y monumentos todavía presentes en la zona: yacimientos, ruinas grecorromanas, conjuntos medievales, edificios neoclásicos y modernistas… Las cifras hablan por sí solas: en total, hay más de 150 enclaves históricos que podrás descubrir durante tus vacaciones en la Costa Brava.

Los vestigios históricos más antiguos son los que se localizan en el poblado ibérico de Ullastret, sin duda el más importante de Cataluña en su género. También merece la pena visitar los dos únicos yacimientos de la antigua Grecia en España: los de Empúries y la Ciudadela de Roses, en los que también hay vestigios romanos (y en el último caso, también los restos de un monasterio románico lombardo del siglo XI). No obstante, el arte románico en la Costa Brava tiene su mayor exponente en el monasterio de Sant Pere de Rodes, originario del siglo X. Otras obras románicas de interés son la colegiata de Santa Maria de Vilabertran, poseedora de un bello claustro, o el monasterio de Sant Quirze de Colera.

La huella medieval también se refleja en algunas localidades del interior. Por ejemplo, en el Barri Vell (‘Barrio Viejo’) de la ciudad de Girona, una de las juderías mejor conservadas del país, así como en la catedral de Santa María, que cuenta con la nave gótica más ancha del mundo. A esto hay que añadir los magníficos pueblos medievales de la zona. Entre ellos, se cuentan Monells —en el que se rodó la comedia Ocho apellidos catalanes—, Peratallada, Pals, Palau-Sator o la pintoresca Vila Vella de Tossa de Mar, que cautivó al pintor francés March Chagall y a la mismísima Ava Gardner, quien estuvo allí en 1950 para protagonizar Pandora y el holandés errante.

Otro lugar de visita obligada es Figueres, ciudad en la que abre sus puertas el Teatro Museo Dalí, dedicado a uno de los artistas catalanes más universales. Para quienes quieran profundizar en la vida y obra del genial artista, también pueden visitar el castillo de Púbol, en el que vivió su mujer y musa, Gala, y la casa de Dalí en Portlligat, cerca del centro de Cadaqués.

Para los amantes de la naturaleza, se recomienda descubrir el Parque Natural dels Aiguamolls del Empordà, el segundo humedal más importante de Cataluña. Este espacio protegido comprende 5.000 hectáreas entre los ríos Muga y Fluvià, y se caracteriza por una notable biodiversidad de flora y fauna ornitológica. Otro tanto podría decirse del Cap de Creus, el punto más oriental de la península ibérica y hábitat natural de 300 especies de peces; las Illes Medes, un paraíso para los aficionados al submarinismo gracias a su valor ecológico y a su abundante fauna marina; los lagos de Banyoles y Sils y los macizos de Cadiretes (Tossa de Mar), Montgrí (Torroella de Montgrí) y Les Gavarres (La Bisbal d’Empordà), así como el Espacio Natural de Castell-Cap Roig Palamós.

Quienes quieran conocer la flora local de primera mano, pueden acceder al jardín botánico Marimurtra y Pinya de Rosa, en Blanes, o bien a los jardines de Cap Roig y Santa Clotilde, situados en Calella de Palafrugell y Lloret de Mar, respectivamente.

¿Qué hacer en la Costa Brava?

Las playas de la Costa Brava, muchas de ellas premiadas con el distintivo de Bandera Azul, son un atractivo en sí mismas. En su mayoría, están formadas por apacibles calas de arena gruesa y aguas tranquilas. El perfil agreste e indómito de las rocas y los acantilados que las circundan —así como sus tupidos pinares, que en ocasiones parecen hundirse en el mar—, dotan a la Costa Brava de una personalidad propia.

Entre los principales destinos de playa de la Costa Brava, habría que referirse a las localidades de Roses, L’Escala, L’Estartit, Begur, Llafranch, Palamós, Sant Antoni de Calonge, Platja d’Aro, Santa Cristina d’Aro, Sant Feliu de Guíxols, que alberga la única vía ferrata junto al mar de Europa; Tossa de Mar, Lloret de Mar y Blanes, esta última famosa por los Focs de Blanes, un espectáculo pirotécnico que tiene lugar todos los veranos. A esto habría que sumar las villas marineras de Cadaqués, Port de la Selva —la única localidad del litoral de Cataluña que está orientada al norte— y Calella de Palafrugell.

Asimismo, hay que destacar que los núcleos o municipios del litoral que se caracterizan por una alta especialización turística. Esto explica la extensa oferta de alojamiento, con un sinfín de apartamentos y hoteles en la Costa Brava, así como el elevado abanico de actividades de ocio: parques acuáticos para quienes vayan a viajar con niños, restaurantes, bares, pubs, discotecas… La mayoría están en Roses, Empuriabrava —conocida como la Venecia Catalana por sus canales tachonados de yates—, L’Estartit, Palamós, Calonge, Platja d’Aro y Lloret de Mar.

Los deportes de aventura, así como otras actividades similares y al aire libre, también van ganando terreno. Un buen ejemplo son los vuelos para saltar en paracaídas que se organizan en Empuriabrava. Esta localidad también acoge el túnel de viento Windoor Realfly, el primer simulador de paracaidismo que se inauguró en Cataluña. Yendo hacia el interior, la localidad de Colomers —próxima a Verges, un pueblo conocido por sus antiquísimas Dances de la Mort— es el punto de inicio de muchos viajes en globo aerostático, que permiten contemplar en la distancia Figueres, las Illes Medes y diversas villas medievales.

También es posible practicar senderismo por la Costa Brava, ya sea por el camino de ronda o bien siguiendo la Vía Marítima, uno de los ramales del Camino de Santiago en Cataluña. En ambos casos, los paisajes de los que se disfrutan son impresionantes.

En cualquier caso, unas vacaciones en la Costa Brava no estarán completas sin descubrir las delicias de la cocina catalana. En este caso, su recetario bebe directamente del mar, gracias a la presencia de pueblos como una fuerte tradición marinera, como Portbou, Colera, Llançà, Port de la Selva, Cadaqués, Palafrugell y Palamós. Entre los platos típicos y las especialidades que no hay que dejar de degustar, se cuentan las anchoas de L’Escala, los rossejats —un plato tradicional de pescadores elaborado con pasta o fideos y pescado y marisco fresco— y los irresistibles buñuelos de viento del Empordà, una especialidad que no falta en las pastelerías de la zona durante la Cuaresma. Cualquier comida o cena debe regarse con un vino con D.O. Empordà, producido con la variedad de uva garnacha. Y si se asiste a uno de los conciertos de habaneras que se organizan en verano en Calella de Palafrugell y otros pueblos costeros, nada mejor que saborear el indefectible rom cremat (ron quemado).

No te lo pienses más: consulta nuestras ofertas de viaje en la Costa Brava, reserva tu habitación en las fechas y en el régimen de estancia que prefieras —alojamiento y desayuno, media pensión, pensión completa, todo incluido, etc.— y prepárate para una escapada memorable al mejor precio. .