Las mejores ciudades europeas para viajar con niños

Desengáñate: si estás planeando un viaje en familia, elegir un destino para tus próximas vacaciones por Europa no tiene por qué ser una tarea titánica. El Viejo Continente está lleno de lugares perfectos para viajeros de cualquier edad. Y para demostrártelo, te proponemos un repaso por las mejores ciudades europeas para viajar con niños. Ya verás: ¡te costará elegir solo una!

1. Ámsterdam (Países Bajos)

La principal ciudad neerlandesa es uno de los mejores destinos para viajar con niños. Entre lo muchoque hay que hacer en Ámsterdam, cabe referirse al Tropenmuseum, un museo de antropología situado a las afueras de la ciudad, y que combina exposiciones permanentes y temporales con muestras de fotos antiguas que gustarán a toda la familia. Por cierto: en verano, su techo se transforma en una playa. ¿Te lo imaginas?

Mención aparte merece el Vondelpark, el parque más grande y famoso de Ámsterdam, donde los pequeños podrán bañarse en una piscina y jugar en un parque infantil.

2. Barcelona (España) 

No hace falta ir muy lejos para encontrar destinos de turismo familiar con una excelente relación calidad-precio. Un buen ejemplo de ello es Barcelona, la capital catalana, una ciudad repleta de planes para compartir con tus hijos. Para empezar, muchos de los museos de Barcelona centran gran parte de su oferta en los visitantes más jóvenes. Por ejemplo, el CosmoCaixa, donde puede visitarse una pequeña recreación de la selva amazónica en la que no faltan los animales exóticos y, sobre todo, realizar divertidos experimentos. O el CaixaFòrum, con una sala que adapta el tema de las exposiciones temporales a las necesidades de los peques, con propuestas y actividades que incluyen manualidades y otros juegos. Y qué decir del Museo del Chocolate, donde podrán participar en talleres de degustación.

También podréis dar un divertido paseo a bordo de las Golondrinas, unas embarcaciones tradicionales que recorren una parte del puerto de Barcelona, o pasar un día repleto de emociones en el Parque de Atracciones del Tibidabo, uno de los más antiguos de Europa. Otro parque ideal para descansar es en el de la Ciutadella, donde abre sus puertas el zoo.

Asimismo, la Ciudad Condal cuenta con teatros con una programación pensada fundamentalmente para el público familiar, como el SAT! Sant Andreu Teatre, el Teatre Gaudí Barcelona o el Aquitània Teatre.

3. Berlín (Alemania) 

Berlín es una ciudad que no solo convence a los amantes del ocio nocturno, sino también a las familias con niños. Uno de sus principales reclamos es el Legoland Discovery Center, un parque infantil cubierto con cinco millones de bloques de Lego, dos atracciones, proyecciones de películas en 4D y unas preciosas vistas.

Para quienes quieran descubrir la fauna acuática, nada mejor que el AquaDom Sea Life, situado bajo el hotel Radisson —cerca de la Isla de los Museos, el Palacio Real y al Alexanderplatz— y considerado como el mayor acuario cilíndrico del planeta. Por otro lado, el antiguo distrito de Kurfürstendamm alberga el famoso zoo de Berlín, uno de los zoológicos más grandes en Alemania y con la mayor cantidad de especies animales en cautividad del mundo. El Tierpark, el segundo zoológico de Berlín, tampoco defrauda. Ahora bien: si los parques zoológicos no son lo tuyo, también puedes visitar con los niños el Museo de Historia Natural de Berlín. Si tus peques tienen ganas de corretear a sus anchas, llévalos a la Kollwitzplatz, en el distrito berlinés de Prenzlauer Berg y con 6.000 m². También recomendamos el Labyrinth Kindermuseum, que es más un parque infantil que un museo, y que apuesta decididamente por el lema de aprender jugando.

 

4. Bruselas (Bélgica) 

La capital belga y de la Unión Europea también es una de las mejores ciudades europeas para viajar con niños. Razones para ello no le faltan. Para muestra, un botón: un lugar que les encantará será Mini Europa, cerca del emblemático Atomium. Inaugurado en 1989, este recinto reúne unas 350 maquetas hechas a escala 1/25 y que recrean 80 ciudades de la Unión Europea. También podéis acercaros al Museo del Cómic de Bruselas, donde se exponen más de 6.000 obras originales, y en el que Tintín, el personaje de tebeo belga más internacional, es la atracción estrella.

Para jugar al aire libre, aconsejamos optar por el majestuoso Parque del Cincuentenario de Bruselas, que ocupa más de 30 hectáreas en el barrio europeo. Al acabar, no dudes en acercar a los peques a la gastronomía belga con dos especialidades con las que se chuparán los dedos: los gofres y el exquisito chocolate belga.

Además, seguro que se quedarán con la boca abierta al toparse con la estatua de bronce bruselense más fotografiada: el Manneken Pis, un niño que orina y que cuenta con un armario ropero a medida que ya quisiera para sí cualquier monarca. Por algo es uno de los monumentos locales que más atraen la atención de los turistas.

5. Copenhague (Dinamarca)

La capital danesa destaca por ser una de las ciudades del mundo con una mejor calidad de vida. ¿Por qué no explorarla con esos locos bajitos? Entre los lugares que se pueden visitar con niños en Copenhague, habría que referirse a los jardines Tivoli, donde se halla el segundo parque de atracciones más antiguo de la ciudad. Tampoco hay que perderse Blue Planet, inaugurado en 2013 y considerado como el acuario más grande del norte de Europa. Si lo visitáis, no dejéis de contemplar sus sobrecogedores tiburones. Otros lugares en los que ver fauna salvaje son el zoo de Copenhague, con más de 3.000 animales y 264 especies de todo el mundo, y el parque de ciervos Bakken.

Huelga decir que un viaje a Copenhague no estará completo sin pararse ante la icónica estatua de La Sirenita, el personaje de cuento más famoso entre todos los que ha alumbrado la pluma del danés Hans Christian Andersen.

6. La Valeta (Malta)

La Valeta, la vibrante capital de Malta, es otra las mejores ciudades europeas para viajar con niños. Además de contar con un agradable centro peatonal, esta pequeña urbe también alberga el Museo del Juguete. Tampoco hay que perderse el nuevo centro de ciencias de Esplora, con áreas de juego e interesantes exposiciones interactivas.

Y qué decir de la posibilidad de hacer una travesía en barco por el puerto: te garantizamos que será un acierto seguro. Lo mismo podría decirse de las playas de Malta, siendo las de Ghajn Tuffieha Bay, Ghadira Bay, Gnejna Bay y Paradise Bay algunas de las más aconsejables, por ser de arena fina. Desde La Valetta, también se puede hacer una escapada al Popeye Village Fun Park, en Mellieha Bay, lugar que acogió la filmación de la película Popeye.

7. Londres (Reino Unido)

Mary Poppins, Peter Pan, el oso Paddington, Harry Potter, los 101 dálmatas, Willy Fogg… No son pocos los personajes infantiles que están estrechamente ligados a la capital británica. ¿Ponemos rumbo a este destino, otra de las mejores ciudades europeas para viajar con niños? Si les apetece correr libremente, en Saint James Park, Kensington Gardens y Hyde Park, tres de los pulmones verdes de la ciudad, tendrán espacio más que suficiente. También disfrutarán de lo lindo subiendo al London Eye, una noria gigante desde la que se obtienen unas vistas panorámicas de excepción.

A su vez, en el interior de la White Tower, en la Torre de Londres, podrán ver una importante colección de armaduras y las impresionantes joyas de la Corona británica. También es una excelente opción sacar entradas para el Museo de Historia Natural de Londres, donde se exhibe un impactante esqueleto de dinosaurio, o Madame Tussauds, el museo de cera más famoso del mundo (eso sí: este plan no es precisamente económico).

¿Te hemos convencido? Entonces, echa un vistazo a nuestra guía para visitar Londres.

8. Milán (Italia)

Otra de las mejores ciudades europeas para viajar con niños es Milán, la capital lombarda, la segunda ciudad italiana en población (después de Roma) y un destino de ideal para pasarlo en grande en familia. Una de nuestras recomendaciones es visitar el Planetario Civico, el planetario más grande de Italia, ubicado en del parque Indro Montanelli. También resultan recomendables el Acquario Civico di Milano, inaugurado en 1906 con motivo de la Exposición Universal de Milán, y el Museo de Historia Natural, donde se puede contemplar una vasta colección de animales prehistóricos, uno de los cuales aún conserva sus órganos internos fosilizados.

Visitad también el Museo Leonardo da Vinci, en el que se exponen maquetas de madera que reconstruyen los inventos surgidos de una de las figuras clave del Renacimiento. Lo mismo puede decirse del Museo MUBA, cuyo lema, PROHIBIDO TOCAR, es toda una declaración de intenciones. Sin duda, los peques disfrutarán de numerosas experiencias sensoriales, al tiempo que podrán dar alas a su creatividad.

¿Tus hijos son futboleros? En ese caso, ¿qué mejor que llevarlos a ver un partido al mítico estadio de San Siro?

9. Oporto (Portugal)

Hemos hablado antes de Harry Potter. ¿Es uno de los personajes favoritos de tus hijos? Si es así, no dudes en reservar el vuelo a Oporto, donde abre sus puertas la Livraria Lello e Irmão, el magnífico edificio que inspiró a la escritora J. K. Rowling para describir la librería Florish & Blotts. Inaugurada en 1869, es una de las librerías más bonita del mundo.

En cualquier caso, los planes en Oporto para niños no acaban aquí. Paseando por la colorida Ribeira, verás los tradicionales rabelos, embarcaciones típicas que se utilizaban antiguamente para trasladar el vino de Oporto y que hoy se emplean para dar paseos por el río Duero o Douro. ¿Te apuntas con los tuyos?

También se puede tomar un teleférico en la cercana localidad de Vilanova de Gaia, un medio de transporte que recorre unos 600 m en seis minutos y que brinda unas vistas sin parangón.

10. París (Francia)

La ciudad más visitada de Europa también se merece un hueco en nuestra lista. Además de subir a la Torre Eiffel y ver la Ciudad de la Luz desde las alturas, los niños podrán jugar en los Jardines de Luxemburgo, donde podrán participen en carreras de veleros y montar en su histórico tiovivo.

Además, París es un lugar perfecto para visitar algunos parques temáticos que harán las delicias de los niños: el Parque Astérix, el Playmobil Fun Park y, por supuesto, Disneyland París, el primer resort de Disney fuera de Estados Unidos. Pocas experiencias recordarán con más cariño de adultos que fotografiarse con Mickey, Donald o las princesas de Disney, o asistir a un espectáculo pirotécnico junto al castillo de la Bella Durmiente.

11. Rovaniemi (Finlandia)

Si naciste en los ochenta, seguro que recordarás una serie de animación cuya banda sonora hablaba del frío de Laponia… y le quitaba hierro a este asunto. Eso es precisamente lo que te aconsejamos si quieres sorprender a los más pequeños. Tomaremos un vuelo a Rovaniemi, en Finlandia, uno de los municipios más extensos de Europa. Una vez allí, los niños podrán visitar el pueblo de Santa Claus, en el Círculo Polar Ártico. Así, si el viaje tiene lugar en Navidad, podrán hacerle entrega personalmente de su carta. Aunque los museos de la zona no están pensados para el público infantil, hay uno, Arktikum, que les permitirá acercarse a la historia lapona.

También se puede hacer senderismo por la zona de Ounasvaara, hacer un crucero en barco por el río, dar paseos en canoa y kayak o, incluso, visitar una granja de renos o de huskies. ¿Quién se puede resistir?

12. Viena (Austria)

Cerramos nuestro repaso a las mejores ciudades europeas para viajar con niños viajando a Viena, la señorial capital austríaca. No obstante, su elegancia no está reñida con las propuestas de ocio infantil. Ahí están sus espacios verdes, como los jardines de Schönbrunn. Allí se encuentra el zoo de Viena, inaugurado como casa de ferias imperial en 1752.

En cualquier caso, el lugar perfecto para los niños en Viena —o para volver a la infancia sin remordimientos— es Prater, uno de los parques de atracciones en funcionamiento más antiguos de Europa. Construido sobre un antiguo coto de caza, cuenta con una noria de 65 m de altura, desde las que puede contemplarse la ciudad desde un punto de vista privilegiado. ¡Todo un must en tu viaje a Viena!

Y si se portan bien durante el viaje, no dudes en compartir con ellos una merienda con el postre estrella de la repostería austríaca: la irresistible tarta Sacher, un pastel de chocolate relleno de mermelada de albaricoque.

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