Prueba los platos típicos de la Unión Europea

Hacer turismo es mucho más que pasear entre edificios centenarios o broncearse en una playa paradisíaca. Desde nuestro punto de vista, unas vacaciones nunca serán redondas si no se disfruta de la gastronomía local, emprendiendo un viaje por los aromas y sabores que forman parte del destino visitado. No suena nada mal, ¿verdad? Si tú tampoco quieres renunciar a los placeres de la buena mesa en tu próxima escapada, no te pierdas estas recomendaciones con los platos típicos de la Unión Europa. ¡Toma nota! 

La cocina mediterránea: placeres del sur de Europa 

Considerada como una de las dietas más saludables y equilibradas del mundo, la gastronomía mediterránea es una de las razones por las que visitar aquellos países en los que está presente. No lo decimos solo nosotros, sino también la UNESCO, que no ha dudado en incluirla en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. ¿Echamos un vistazo a sus recetas más habituales? 

Empezamos el repaso a los platos típicos de la Unión Europea sin salir de casa, deteniéndonos en la cocina española. Al tratarse de un país bastante extenso, no es de extrañar las grandes diferencias que existen entre sus tradiciones culinarias. Dice un refrán que en el norte se guisa, en el centro se asa y en el sur se fríe. Y aunque tiene razón, si existe un plato universal por excelencia, ese es la paella valenciana (hasta WhatsApp le ha dedicado un emoji). Si bien hay diversas maneras de prepararla, las más populares son la paella mar y montaña, con pescado y verduras, y la de marisco. Otras especialidades son el gazpacho, una sopa fría de tomate originaria de Andalucía —con su variante, el salmorejo—, la sopa de ajo castellana, los calderos de pescado del mar Menor, la empanada gallega… 

En la vecina Portugal, no hay discusión posible sobre el plato nacional: el bacalao a la portuguesa, o bacalhau à Brásque se prepara con migas de bacalao salado, huevos y cebolla. También son muy apreciadas las calderadas de pescado (calderada de peixe), el caldo verde, la francesinha, un tipo de sándwich típico. Si tienes previsto un viaje a Lisboa, no dejes de llevarte a casa los irresistibles pastelitos de Belém. En Aveiro, no dejes de probar los ovos moles, y en Oporto, el excelente vino de Oporto. Los quesos de la Serra da Estrela también son dignos de mención. 

Desde el país luso, tomamos un vuelo a Italia para ocuparnos de los platos típicos italianos. En este caso, si existe un plato estrella por antonomasia, ese es la pizza, mencionada por primera vez en el año 997 d.C. Sin embargo, la actual receta de la pizza Margarita —elaborada con queso mozzarella y salsa de tomate— data de 1889, cuando el cocinero Raffaele Esposito la creó en una pizzería de Nápoles en honor de la reina de Italia, Margarita de Saboya. Ahora bien: la hegemonía de esta especialidad se ve ensombrecida por la pasta, originaria de China e introducida por Marco Polo en el país transalpino en el siglo XIII. Otros platos italianos de fama internacional son el arroz a la milanesa, la bistecca alla fiorentina y, en el apartado de postres, el tiramisú, la panacota y los cannoli siciliani 

Ya que acabamos de hablar de Sicilia, echamos un vistazo a la pequeña Maltacuya gastronomía es sencilla y se inspira en las estaciones. Quienes viajen esta allí, deben incluir en sus menús el lampuki pie, un pastel de pescado; el estofado de conejo y la kapunata, la versión maltesa del pisto. También hay que degustar el gbejniet, un queso con leche de oveja o cabra. 

Durante tus viajes a Grecia, no dejes de probar la musaka, una jugosa lasaña de vegetales, ni la ensalada griega, elaborada con las sabrosas olivas de Kalamata y queso feta. Por cierto: ¿sabías que los griegos son los mayores consumidores de queso de la Unión Europea, con 23 kg de media por persona y año, superando incluso de los franceses? Dentro de las bebidas alcohólicas, además de los conocidos vinos griegos, descuella la retsina, un vino blanco o rosado resinado.  

Si decides viajar a Chipre, el país comunitario más próximo a Grecia desde el punto de vista cultural, prueba los entrantes o mezes, también presentes en el territorio heleno, o el tzatziki, una irresistible crema de yogur. También te recomendamos la moukentra, unas lentejas con arroz y cebolla, y la pastitsio, una especie de macarrones a la boloñesa. 

Por descontado, dentro de la cocina mediterránea, no podíamos olvidarnos de Francia, uno de los grandes referentes gastronómicos a nivel mundial. Como en el caso de España, su vasta superficie hace que este país reúna diversas tradiciones culinarias. Así, en el sur, abundan los platos inspirados en el Mediterráneo, con el aceite de oliva como ingrediente indefectible. Por ejemplo, la sopa bullabesa de Marsella, la ratatouilleque es una especie de pisto, o la pissaladière, un tipo de pizza típica de Niza. En otras partes del país, cabe referirse a las crêpres bretonas, los cannelés de Burdeos o la quiche Lorraine, originaria de Alsacia. Un plato que se prepara en todo el país es la sopa de cebolla. 

La gastronomía en Europa occidental y central 

Siguiendo con nuestro tour por los platos típicos de la Unión Europa, emprendemos ahora un breve viaje a Irlanda. La cocina irlandesa, además de ser muy conocida por sus numerosos tipos de cerveza, también cuenta con platos contundentes, adaptados a las características del clima local. Entre los platos irlandeses más habituales, cabe mencionar el colcannon, un puré de patatas preparado con col y cebolla; el boxtyun pastel de patata, y el coddle, elaborado con rodajas de salchicha de cerdo cortadas en lonchas y envueltas en beicon. A la hora del desayuno, el porridge, una especie de gachas, es todo un clásico. 

¿Qué te parecería pasar unas vacaciones en Alemania? En ese caso, hay que referirse al chucrut, una especialidad a base de repollo picado y fermentado en agua con sal, y a las Würstchen o salchichas, de las que se producen unos 1.500 tipos en el territorio alemán. También hay muchos tipos de pan, como el Brötchen —un panecillo que en Austria se conoce como Semmel— y el Bretzel Pretzel, una masa horneada con forma de lazo y muy extendida en Baviera.  

Este tipo de pan tampoco falta en las panaderías de Austria, país que tiene como plato nacional el escalope vienés o Wiener Schnitzel, carne de ternera empanada y acompañada de una guarnición. En Viena, la capital austríaca, es obligado probar la tarta Sacher —un pastel de bizcocho de chocolate con mermelada de albaricoque y cubierto de chocolate fondant en el hotel que le da nombre. Permítenos un dato curioso: de esta ciudad, se dice que tiene el mayor número de pastelerías por habitante. 

En la República Checa, predominan los platos calóricos y nutritivos. Buena muestra de ello es la knêdlíky, albóndigas de harina hervida que suelen servir de guarnición. Lo mismo podría decirse del Vepřo knedlo zelo, cerdo asada; la sekaná pečeně, una mezcla de fruta seca horneada; la česnečka o sopa de ajo y la rajská omáčka, carne de vacuno servida en sopa de tomate. Todo ello regado con una buena cerveza checa. 

En la vecina Eslovaquia, considerada como una de las tradiciones gastronómicas más antiguas del mundo, hay que degustar los bryndzové halušky, ñoquis de patata aderezados con queso de oveja (bryndza) y salteados con trozos de beicon frito. Como postre, nada mejor que los pečené buchtyapetecibles bollos rellenos de mermelada. 

Tiempo ahora de detenernos en la gastronomía del Benelux. En los Países Bajos, con permiso de los quesos holandeses, quizás el plato más importante es el Hollandse Nieuwe (‘nuevo arenque’), arenque crudo servido con cebollas crudas picadas y pepinillos.   

Más el sur, en Bélgica, cabe referirse a los moules-frites o mejillones a la bruselense, uno de los platos nacionales belgas. También destacan el Koninginnehapje, un pastel de pollo, con una base de hojaldre y salsa de champiñones y los Waffles. Y para quienes quieran llevarse a casa un producto típico, el chocolate belga será un acierto seguro.  

Cocina escandinava y báltica: sabores del norte 

Llega el momento de conocer las delicias culinarias de las repúblicas bálticas: Estonia, Letonia y Lituania. En el caso de Estonia, los ingredientes más frecuentes son el pan de centeno, la carne de cerdo, las patatas y los productos lácteos. El plato nacional estonio es el verivorst, un tipo de morcilla. Típica de invierno, se consume habitualmente en Navidad, servida con patatas y carne de cerdo. Por lo que respecta a las bebidas más tradicionales, habría que mencionar el vodka y la cerveza. 

En Letonia, se consumen mucho el pan de centeno y sopa de remolacha. Algunos de sus platos más socorridos es un pastel de masa de hojaldre relleno con cebolla y beicon; el pelmeniuna sopa de raviolis; el zirni ar spekiun guiso de guisantes, con beicon, cebolla, pimienta y leche; las putraimdesas, salchichas con cebolla, y los pasteles de patata. 

Lituania, la más meridional de las repúblicas bálticas, comparte algunos ingredientes básicos con el resto de los países bálticos. Los platos lituanos más frecuentes son los didžkukuliai o cepelinai, unos dumplings de patata; el šaltibarščiai borschtuna sopa fría de remolacha, y los panqueques de patata. 

En cuanto a la gastronomía de Escandinavia, en un viaje a Dinamarca no puede faltar el Stegt flæsk med persillesovs, carne de cerdo crujiente servida con una salsa de perejil; las Frikadeller, albóndigas danesas de gran tamaño, preparadas con carne de cerdo y servidas con patata cocida, col lombarda y brun sovs (salsa marrón). También hay que probar el Hakkebøf med løg, bistec de carne picada con cebollas caramelizadas y patatas, y el gammeldags kylling, pollo con ensalada de pepino, patatas, compota de ruibarbo y salsa.  

¿Pensando en unas vacaciones en Finlandia? Se dice que este país se cuenta entre los más felices del mundo. ¿Tendrá algo que ver la cocina finlandesa? Una vez allí, aprovecha para probar el salmiakki o regaliz salado, los bollos de canela, el pan de queso, la sopa de salmón y la carne rellena salteada. También hay que referirse a los productos ahumados, una de las técnicas de conservación más recurrentes. 

Finalmente, para redondear cualquier viaje a Suecia, es aconsejable degustar delicias como el salmón marinado con patatas al eneldo, el cangrejo de río, el puré de patatas cubierto con salsa de crema y arándonos rojos, el knäckebrödun pan crujiente, y el smörgåsbord, un tradicional bufé escandinavo.  

 

Disfruta de la gastronomía en Europa del Este 

Cerramos nuestro repaso a los platos típicos de la Unión Europea en Europa oriental, donde aguardan al viajero infinidad de platos de influencia eslava.  

A orillas del mar Adriático, encontramos Eslovenia, un país de la antigua Yugoslavia cuya cocina aún bebe de las influencias del antiguo imperio austrohúngaro. Una vez allí, se recomienda degustar las kranjska klobasa, unas salchichas típicas de la región de Carniola y producida desde finales del siglo XIX. Por lo que atañe al postre más extendido, este honor corresponde a la potica, para la que hay hasta 80 preparaciones. 

En otro país surgido de los antiguos territorios yugoslavos, Croacia, la influencia de la cercana Italia se percibe en el recetario local y en sus restaurantes, entre los que abundan las pizzerías. Algunos ejemplos de platos tradicionales croatas son la pasticada, un guiso muy arraigado en la zona Split y elaborado con carne de ternera y buey; el queso de Pag, las trufas blancas de Istria, el salami de Samobor, el kulen —un chorizo con pimentón molido, ajo y sal— y los panqueques de Palacinke. 

En Polonia, el plato nacional es el bigos, origen eslavo y alemán y consumido en otros países del este de Europa. Se elabora con chucrut, carne fresca, embutidos, setas desecadas y ciruelas pasas. También se aconseja saborear el chłodnik, una sopa fría hecha de leche agria, pepino, rábanos, remolacha, hojas de remolacha y eneldo, y el pierogiempanadas rellenas de chucrut, carne, setas, patatas o queso curado.  

En Hungría, el buque insignia culinario es el goulash (gulyás), un plato especiado preparado con carne, cebolla, pimiento y pimentón (paprika). Los polacos también toman habitualmente el töltött káposzta o repollo relleno y el lángos, una especie de masa frita acompañada de crema agria y queso. Los licores húngaros más tradicionales son el unicum y la palinka. ¿Dulces húngaros? Los hay, y riquísimos, como el kürtöskalács, un cilindro tostado y muy crujiente, con diversos topping y sabores. 

En Rumanía, hay que probar la ciorbă, un primer plato presente en la mesa rumana, y que consiste en una sopa elaborada con pollo, ternera, pescado, verduras. Otros platos rumanos son la mămăligă, una especie de polenta preparada con sémola de maíz; los sarmale, o rollos de col, y los mici, rollitos de carne picada a la parrilla. 

Concluimos nuestra ruta por los fogones de los Veintisiete en Bulgaria, una sopa fría de yogur y pepino típica de las cocinas de los Balcanes y de Turquía. Igualmente, se aconseja probar la lukanka, un salami búlgaro, y la banitsa, un pastel salado de queso y hojaldre. 

Hasta aquí nuestro repaso a los platos típicos de la Unión Europa. Con nuestras ofertas de viaje, podrás paladear estos y otros platos al mejor precio. Reserva nuestros paquetes de vuelos y hoteles baratos y prepárate para un viaje foodie para enmarcar. 

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