Qué ver en Turingia, Alemania

Alemania es uno de los 10 países más visitados del mundo. Razones para ello no le faltan: ciudades monumentales, una oferta cultural inagotable, eventos de fama internacional, magníficos paisajes naturales, como los de la Selva Negra… Si bien los viajes a Berlín, la capital nacional, o a Múnich, la ciudad bávara que cada año da la bienvenida al otoño con el Oktoberfest, son los más demandados, existen otras muchas opciones. Y para que puedas comprobarlo, te contamos qué ver en Turingia, uno de los estados del centro del país.

Es muy probable que no hayas oído hablar demasiado de esta zona, y menos como destino turístico. De todos modos, te aseguramos que puede ser un escenario ideal para cualquier escapada. Descubre a continuación cuáles son los principales lugares que puedes visitar.

Qué ver en Erfurt

Empezamos nuestro recorrido por todo lo que hay que ver en Turingia en su capital, Erfurt, de 210.000 habitantes. Se trata de la ciudad más grande de Alemania, así como sede de instituciones de prestigio, como el Tribunal Federal del Trabajo, la Universidad de Erfurt y el Palacio Episcopal. Su privilegiada ubicación, en la antigua ruta comercial entre el Rin y Rusia, le permitió convertirse en un enclave estratégico, hasta el punto de llegar a formar parte de la Liga Hanseática en el siglo XV.

Su catedral, la Erfurter Dom, es uno de los monumentos más importantes de la ciudad junto con el Krämerbrücke, un puente originario de la Edad Media sobre el que se alzan interesantes ejemplos de arquitectura típica tradicional. Erfurt también posee un gran núcleo medieval con numerosas casas de madera y una veintena de iglesias antiguas. Entre ellas, destacan la iglesia de San Severo, la iglesia de San Pedro, la iglesia de San Nicolás, la iglesia de los Cordeleros y la iglesia de los Predicadores. De ahí que reservar una habitación de hotel en Erfurt sea todo un acierto.

Entre los museos de Erfurt, cabe referirse al Museo de la Ciudad, el Museo de Bellas Artes, el Museo de Historia Natural y el Museo de las Culturas Regionales.

Por qué visitar Eisenach

Situada al oeste de Turingia —en concreto, en el valle del Hörsel—, la ciudad de Eisenach ha sido escenario de las famosas justas de trovadores del siglo XIII, que inspiraron a Richard Wagner a la hora de componer su ópera Tannhäuser. Esta localidad también es la cuna de otro genio de la música clásica: Johann Sebastian Bach, quien vivió allí hasta 1695, fecha en la que falleció su madre.

Sin embargo, el buque insignia de la ciudad es el espectacular castillo de Wartburg, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999. Entre sus muros se refugió Martín Lutero, el pastor alemán que inició la reforma protestante en el siglo XVI. De hecho, una de sus estancias aún acoge una Biblia de la época, sobre cuyas páginas pueden leerse unas anotaciones de su puño y letra.

Si te apasiona el mundo del motor, también puedes conocer el Museo del Automóvil de Eisenach. Sus instalaciones recrean la historia de la fabricación de coches en Eisenach, ligada sobre todo a los nombres de Wartburg, uno de los gigantes de la industria automovilística de la desaparecida RDA, Dixi y BMW, que produjo utilitarios en Eisenach entre 1928 y 1940. También podrás ver un gran número de vehículos de época.

Qué ver en Weimar

Esta pequeña ciudad a orillas del río Ilm —la cuarta del estado, con 65.000 habitantes— es todo un referente dentro de la historia alemana. No en balde, el período que va de 1919 a 1933 recibe el nombre de República de Weimar, ya que la construcción de esta república fue concebida en Weimar y no en Berlín, donde el clima social era insurreccional desde la revolución de 1918. Pero eso no es todo: Weimar fue también el centro del movimiento Bauhaus, la primera escuela de diseño del siglo XX. Su legado sigue vivo gracias a la Bauhaus-Universität Weimar.

La ciudad alberga numerosas galerías de arte, museos, el Teatro Nacional Alemán y una gran cantidad monumentos. En este sentido, hay que referirse al castillo Belvedere, la iglesia ortodoxa rusa de Santa María Magdalena y la iglesia de San Pedro y San Pablo, también llamada iglesia de Herder. También vale la pena acceder a la Biblioteca de la Duquesa Ana Amalia, fundada en 1691; la Casa Goethe y el Museo Nacional Goethe.


Visitar el campo de concentración de Buchenwald

En las inmediaciones de Weimar, se instaló el campo de concentración de Buchenwald (en alemán ‘hayedo’), un pequeño bosque que había sido muy frecuentado por Goethe. Su construcción se encargó a finales de julio de 1937 y se planteó para que el recinto pudiera albergar a 8.000 prisioneros. Aunque esta es, de largo, la visita más dura de entre todo lo que hay que ver en Turingia, se trata de un lugar totalmente indispensable, ya que acerca al visitante a uno de los episodios más aciagos del siglo XX.

Pese a que algunos pabellones ya fueron demolidos, se conservan algunos edificios representativos de su funcionamiento, como celdas, hornos crematorios o la enfermería, en la que los médicos nazis llevaron a cabo siniestros experimentos utilizando a los prisioneros como cobayas humanas. También hay una exposición de obras de arte realizadas por estos durante su cautiverio. Un vídeo documental, que se proyecta al inicio de la visita, aporta más datos sobre uno de los momentos más trágicos de la Segunda Guerra Mundial. 

Qué ver en Gotha

Gotha, la quinta ciudad más poblada de Turingia, merece la atención del viajero. Situada 23 km al oeste de Erfurt, la capital del estado, debe su fama a su condición de capital y residencia de los duques de Sajonia-Gotha entre 1640 y1918. Este también ha sido uno de los centros editoriales en Alemania. La localidad está dominada por la silueta del castillo de Friedenstein, residencia de los duques de Sajonia-Gotha-Altenburg y, posteriormente, de los duques de Sajonia-Coburgo-Gotha. Si deseas visitarlo, debes saber que esta construcción está abierta al público. Su interior da cabida a cuatro museos.

A modo de anécdota, cabe destacar que fue aquí donde tuvo lugar el nacimiento de la primera compañía de seguros alemana en 1820, la Gothaer Versicherung, cuya sede alberga hoy un museo dedicado a esta temática, así como la fundación del Sozialistische Arbeiterpartei, precursor del actual Partido Socialdemócrata alemán. La ciudad también ha albergado la desaparecida empresa Gothaer Waggonfabrik, que poseía una planta dedicada a la fabricación de tranvías y aviones.

Dedica también un tiempo al Museo Ducal de Gotha, un edificio neorrenacentista construido entre 1864 y 1869. Sus dependencias dan cabida a una biblioteca, un gabinete numismático, una galería de pinturas y una colección de grabados de gran valor.

Nuestro consejo es que no dejes de pasear por el agradable centro histórico de Gotha. Y si te apasiona el cine, te gustará saber que esta localidad cuenta con varias salas.

Una excursión a Günthersleben-Wechmar

Cerramos nuestro recorrido sobre lo que hay que ver en Turingia viajando a Günthersleben-Wechmar, un municipio formado por las dos localidades que le dan nombre y ubicado muy cerca de Gotha y Erfurt en Turingia. En Wechmar, se halla la casa familiar de la familia Bach (Bach-Stammhaus), abierta al público. En el siglo XVI, Veit Bach, un panadero, abandonó su hogar en Hungría y se mudó a esta localidad. Más de la mitad de sus descendientes acabarían convirtiéndose en músicos, entre ellos el genial compositor Johann Sebastian Bach, su bisnieto. La casa original de Bach, sita en el centro histórico de Wechmar, es el lugar de vida y trabajo más antiguo de la familia Bach en el mundo.

En las afueras de Wechmar, los Drei Gleichen, tres castillos que dominan las inmediaciones del término municipal.

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